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domingo, 29 de diciembre de 2013

Chapuzas en el nuevo HUCA

Una de las habitaciones del nuevo HUCA, que resultaron
estrechas. Cuando hay que trasladar la cama ubicada junto
 a la ventana, hay que desplazar la otra para dejar paso. 
::EFE
Habitaciones estrechas, ascensores donde no caben las camillas y reformas en la UCI son fallos que obligaron a realizar arreglos en La Cadellada.
LAURA FONSECA | GIJÓN.
Aún no se ha estrenado y el nuevo HUCA ya está lleno de arreglos. La obra del complejo sanitario que se erige en La Cadellada, y que en apenas en mes comenzará a recibir a sus primeros pacientes, fue recepcionada por el Principado en julio pasado tras 8 años de ejecución, casi el doble de lo previsto. Sin embargo, pese a que el futuro hospital se encuentra oficialmente acabado y listo para ser abierto, los trabajos en su interior prosiguen. Y no se trata de remates de última hora ni de retoques, sino de la reparación de importantes fallos y disfunciones detectados en los últimos meses. No es la primera vez que ocurre. De hecho, parte de los dos modificados aprobados en 2008 y 2010, y que elevaron la factura de los 205 millones de euros en que fue adjudicado a 295,5, tenían como fin principal subsanar errores del proyecto arquitectónico, como lo ocurrido en la zona de radioterapia oncológica, donde se descubrió que los espacios reservados para los aceleradores lineales eran pequeños (la maquinaria no entraba), o que los ascensores que comunicaban con el bloque quirúrgico del HUCA no eran lo suficientemente holgados para que allí entrara una camilla con el equipo de reanimación, algo vital en este tipo de zonas.

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