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miércoles, 11 de mayo de 2011

Negar los problemas para no afrontarlos

El debate político obvia las tensiones crecientes de un sistema sanitario repudiado por la Administración central y necesitado de reformas profundas

Excéntrico como pocos, pero implacablemente lúcido, el filósofo Ludwig Wittgenstein dejó cincelado para la posteridad que «nada es tan difícil como no engañarse». Una aseveración que bien podrían aplicarse los políticos a la hora de referirse al sistema público de salud, cuya situación reclama a gritos abundantes dosis de realismo, valentía y búsqueda del interés general. En el sector sanitario, es prácticamente unánime la opinión de que el panorama es muy complejo y exige la aplicación de reformas drásticas e impopulares. Sin embargo, el discurso de los partidos en la presente campaña electoral opta mayoritariamente por eludir la realidad. Mientras unos hablan de simples «ajustes», otros se dedican a advertir de que la llegada al poder de sus adversarios significaría el principio del fin. Todo con tal de no abordar la situación real de la sanidad pública española, de la que pueden apuntarse algunos rasgos particularmente significativos. 

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